1960

Artículo que presenta a una nueva generación de pintores peruanos surgidos de la Escuela Nacional de Bellas Artes, cuyas obras, marcadas por una búsqueda honesta y renovadora, se destacan por su madurez expresiva y dominio técnico, y anuncian el surgimiento de un posible estilo nacional en la plástica contemporánea del país.


Escuela de Bellas Artes

La nueva pintura peruana

Por Edgardo Pérez Luna

La pintura peruana actual cuenta ahora con una brillante generación de nuevos artistas surgidos de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En los acogedores salones del Instituto de Arte Contemporáneo se exhibe la expresión de las nuevas tendencias plásticas cuya separamos gratamente por sus singulares calidades, y por que es el fruto feliz de una resuelta vocación forjada en términos de honestidad y sincera búsqueda artística.

Dante Gavidia, Alfredo Basurco, Nelly Bulnes, Gerardo Chávez, Enrique Galdos, José Milner, Edmundo Panta, Alberto Quintanilla, Oswaldo Sagástegui y Tilsa Tsuchiya son los nuevos pintores que insinúan animados de una vitalidad renovadora, la promesa de un posible estilo nacional artístico. Son el resultado, en nuestro juicio, de la orientación pedagógica que se imparte en este primer centro de instrucción plástica. A través de ellos, por vez primera se percibe en la Escuela Nacional de Bellas Artes que ha comenzado más sustantivamente ese supremo arte de saber mirar y sentir que es indispensable en el aprendizaje del arte. Es decir, que estamos en presencia de una labor de depuración del instrumento expresivo para una captación más rica de la realidad. La sensibilidad individual se expresa con vigor plástico y madurez. En este hermoso desfile de composiciones abstractas, de transposiciones de elementos del mundo exterior a un mundo interior más puro, limpio, surge una dimensión de trascendencia innegable. Es una pintura de asimilación y de recreación, una pintura de emoción, de invención. La pintura de nuestros días.

Desde luego, como en todos los casos, la mayoría de esta pintura transita, inicialmente, el informalismo, la pintura gestual, la pintura de la materia. Es un signo de los tiempos. La pintura peruana de estos días se alinea con las nuevas concepciones internacionales. Por otra parte, hay que advertir que algunos de estos artistas revelan una formación técnica considerable. Se conocen los recursos cromáticos y las posibilidades del manejo del empaste, de la mancha, del pigmento y de la materia cromática. Hay una calidad plausible en el manejo del color estricto, en el color como propendiente de la expresión pictórica. En algunos casos el pigmento está trabajado con una soltura sorprendente, por ejemplo en los casos de Basurco, Bulnes, Galdos, Quintanilla y Tsuchiya.

Es, pues, grato comprobar que las nuevas generaciones laboran con razón y dan muestras de que les espera un lugar de honor en la plástica peruana actual.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo:

Dante Gavidia, Oswaldo Sagástegui, Alberto Quintanilla, Gerardo Chávez, Enrique Galdos, Nelly Bulnes, Tilsa Tsuchiya, Edmundo Panta, José Milner y Alfredo Basurco.

A los profesores de la Escuela Nacional de Bellas Artes se les debe en gran parte la aparición de la brillante generación de pintores peruanos últimamente. En el grabado, de izquierda a derecha: Alberto Dávila, Ricardo Sánchez, Carlos A. Castilla, Víctor Delfín (entonces profesor de dibujo anatómico y Director de la Escuela Regional de Bellas Artes de Puno), Emilio Goyburu y Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En el grabado faltan dos distinguidos maestros que han influido notablemente en la nueva pintura: Ricardo Grau y Sabino Springett.

LIMA, DOMINGO 31 DE ENERO DE 1960

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